miércoles, 21 de septiembre de 2022

AVERGONZADA

 


Vergüenza es robar, dicen, pero las consecuencias de la pobreza son el bochorno real.

Vergüenza es mentir, dicen, pero la verdad sin maquillaje es rotulada como falta de educación y decirla la verdadera falta.

Vergüenza es matar, pero los gobiernos acuden a la guerra como equilibrante. 

Vergüenza es odiar, pero decir “te amo” cuesta más.

 

Tenemos hijos y nos dan vergüenza cuando lloran, gritan o patalean.  Cuando son fieles a su naturaleza. Nuestro orgullo es doblegarla y esconderla.  Comprendemos que no podemos criar personas libres, autónomas y felices si las hacemos obedientes, dependientes y reprimidas, pero no nos importa. Hay que sobrevivir en la jungla. Y mientras las libertades sean igualmente recortadas para todos estamos bien. No es la libertad lo que perseguimos, sino la igualdad. Pocos piensan que ser libres nos hace humanos y no ser iguales.

Vamos creciendo, nos uniforman, nos organizan, y nos olvidamos que nos gustaban los colores, estampados y brillos. Vestimos neutros, defendemos lo clásico, militamos lo perenne. La elegancia, la línea, lo standard. Y nos vamos volviendo neutros. Menos color, menos pasión. Menos opinión. Mejor pasar desapercibidos, menos riesgo de ser rechazados.

Pertenecer siempre fue más importante que ser, el miedo al ridículo traza nuestro límite, el juicio del otro nos deja quietos, el miedo al ostracismo, nos deja alienados. El ruido del mundo nos deja callados.

Lo que se espera de nosotros nos encorseta. Aquel que va despierto se da cuenta de que siendo manzano, nunca dará peras. Ser valiente es darse cuenta de eso, ser sabio es aceptar la verdad, y ser feliz depende de ser capaz de amar al árbol y al fruto que puede dar.

El espacio que ocupamos en el cosmos es apenas superior a la nada. La roca, la acacia y el curso del agua me preceden y seguirán ahí cuando me haya ido. Sin embargo la conciencia de finitud nos atormenta en vez de liberarnos.

El cantor dice “a veces tengo miedo de encontrarme solo y desnudo frente a un espejo, ponerme sincero en voz alta, oír lo que pienso”. y a mi también. No sea cosa que buscando tu aprobación me haya olvidado de quien vine a ser. No sea cosa que por hacer lo que esperan de mi, me haya olvidado de seguir mis sueños y trazar mis caminos. No sea cosa que mis pensamientos me digan que estuve equivocada, y que mi desnudez me obligue a amarme imperfecta y herida.

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