lunes, 2 de octubre de 2023

Agua que busca el mar

 



Amor, libertad y vida. En ese orden. ¿De qué sirve estar vivo sin amor? ¿Qué clase de amor es el amor no libre? ¿Qué es la vida sin libertad?

Hija de mi circunstancia. Mujer de mi tiempo. Soy lo que otros quisieron que sea. Soy también lo que el destino hizo conmigo. Soy continuación de una estirpe de repetición de mismos dolores y similares aciertos. Tengo un acervo genético azaroso. Intereses culturales estimulados desde mi infancia. Fui amada, y ese amor me hizo resiliente.  ¿Acaso todo aquello que creo que elegí no fue producto de lo que me fue dado?

Criada en un lugar de fuerza femenina, ¿cuánta posibilidad tenía yo de n o ser fuerte? ¿Cuántos de mis méritos en realidad no son míos sino producto de mi contexto?

¿Acaso existió alguna vez en mi universo mental la posibilidad de no estudiar ni maternar?

¿Qué espacio me deja mi circunstancia de ser yo misma? ¿Quién es “yo misma”?

Soy libre en mi esencia. Soy libre caminando en un bosque de condicionamientos. Soy libre porque elijo avanzar a través de él y a veces, quizá, ser capaz de ver como mi mirada atenta los transforma. Soy libre para hacerme preguntas. Soy libre para cuestionar respuestas que hicieron otros. Soy libre para animarme a mover algún peón diferente en este juego que es la vida que ya sabemos todos cómo termina.

Se que si elijo amar es porque fui amada, si elijo perdonar es porque fui perdonada, si elijo vivir es porque puedo saber lo lindo que es estar viva. Si elijo escribir es porque se escribir, si elijo correr es porque tengo dos piernas, si elijo darme es porque me tengo. 

Y sin embargo cierro los ojos y se me sé libre.

Soy agua que busca su curso. Intenta fluir. Agua que a veces corre con mucha fuerza y es capaz de iluminar a una nación. Soy un río lleno de afluentes que quiere ir al mar, y mi libertad consiste, básicamente, en intentar quitarle los obstáculos para que pueda llegar.

 

 

.